Fundación Corinto

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Al comprobar el verdadero carácter de la ayuda que ustedes les prestan, ellos glorificarán a Dios por la obediencia con que ustedes confiesan el Evangelio de Cristo y por la generosidad con la que están unidos a ellos y a todos.

(2 Co 1, 9-13).


GÉNESIS DE UN PROYECTO.


En el verano del año 2010, una decena de cofradías malagueñas, pertenecientes en su mayoría a la feligresía de la Victoria, acudían a la llamada efectuada desde la cofradía del Amor y la Caridad, representada en la figura de Amalia Gutiérrez. En este primer encuentro y a través de una más que certera proyección en Power Point, se fueron desgranando los pormenores de una idea, que con el paso del tiempo, ha venido a marcar el devenir de la acción caritativa prestada por parte de nuestras hermandades y cofradías.


El proyecto, el cual sentaba sus bases en el modelo llevado a cabo desde principios de los noventa por la ‘Fundación Benéfico Asistencial Casco Antiguo de hermandades de Sevilla’, permitiría ayudar de forma transitoria a familias en riesgo de exclusión social, facilitándoles artículos básicos de alimentación, higiene o limpieza a precios muy económicos, subvencionados en un 75% por las cofradías patronas de la Fundación.


Tras un necesario periodo de discernimiento y con la inestimable colaboración de la Agrupación de Cofradías, la idea fue trasladada al conjunto de cofradías y hermandades agrupadas. Pasados unos meses, se decide dar forma al trámite jurídico de creación de la Fundación mediante el establecimiento de la naturaleza jurídica de la misma (Fundación benéfico asistencial), asumiendo los gastos de constitución entre todas las cofradías fundadoras. Salud, Humildad, Dolores del Puente (su hermano mayor, Antonio Jódar, ostenta el cargo de presidente), Estudiantes, Cautivo, Rocío, Penas, Rescate, Sentencia, Sangre, Expiración, Santa Cruz, Mena, Misericordia, Esperanza, Dolores de San Juan, Monte Calvario, Soledad de San Pablo, Amor y Piedad fueron las encargadas de dar vida a este proyecto en sus momentos iniciales, mediante la firma del documento de declaración de intenciones, efectuada en la Iglesia de San Julián en diciembre de 2010.


Tras un año de andadura, en el verano de 2011, daban comienzo las obras de adaptación de la antigua casa hermandad de la cofradía del Rocío, actual sede del Economato, tras la cesión llevada a cabo por ésta mediante el establecimiento de una cuota simbólica de alquiler. Las labores de acondicionamiento del inmueble situado en la calle Amargura número 10, fueron posibles gracias a la colaboración prestada por parte del Ayuntamiento de Málaga y diferentes empresas. Cabe reseñar cómo parte de los trabajos de albañilería y electricidad fueron asumidos de forma gratuita por miembros de diferentes hermandades y cofradías de penitencia.


El lunes 24 de octubre de 2011, tras un año de trabajo a sus espaldas, el Economato Social de la ‘Fundación Corinto’ abría sus puertas. El acto de bendición corrió a cargo del Obispo de la Diócesis, Jesús Esteban Catalá Ibáñez, acompañado del Delegado de Hermandades y Cofradías, Francisco Aranda. La sociedad civil malagueña quedó representada en la figura de su Alcalde Francisco de la Torre.



LA FUNDACIÓN.

 

La Fundación benéfico asistencial ‘Corinto’ enraíza su razón de ser como obra de caridad al servicio de los más necesitados reflejado en el discurso teológico que subyace a varios fragmentos de las cartas que el Apóstol San Pablo dirige a los Corintios. Concretamente en la introducción de la segunda carta (2 Co 1, 9-13), San Pablo les recuerda a los Corintios que la comunidad de los Macedonios atraviesa por una serie de dificultades y que ellos en algún momento anterior, ya habían decidido acudir en su ayuda a pesar de las relaciones tensas existentes entre estas dos comunidades. San Pablo en su discurso les dice que no se trata de que ninguno tenga que pasar estrecheces para que otros puedan comer, sino que se trata de que exista igualdad de oportunidades para todos y que lo mismo que hoy tú ayudas fraternalmente a quien lo necesita, si tú algún día también lo necesitas, ellos te puedan ayudar. Esta clarividente afirmación, la cual se encuentra diseminada por diferentes puntos de la sede de la Fundación, daba sentido propio al espíritu mutualista de las fundadoras.

 

El logotipo que da imagen de marca a esta iniciativa, está conformado por tres capiteles corintios que flanquean dos triángulos en forma de ‘capirotes’. El diseño corresponde a  Ricardo Ballesteros, miembro de la Archicofradía de los Dolores de San Juan.

 

La Fundación se estructura conforme a una base de organización piramidal. En el vértice de la misma encontramos la ‘Junta de Patronos’, formada por los Hermanos Mayores de las distintas cofradías. Los niveles inferiores están compuestos por la ‘Asamblea de vocales de caridad del Economato’ y la coordinadora de voluntariado. La base de este sistema se encuentra cimentada sobre la labor desempeñada por los voluntarios.

 

El Economato, verdadero brazo ejecutor en la gran cadena de distribución que da vida a la Fundación, dispone de su propio Reglamento de Régimen Interno, encargado de regular el funcionamiento de la tienda, el almacén, el cómo se da o se deniega un carné así como el régimen de voluntariado (turnos, suplencias, altas, bajas…).

 

En su labor diaria cuenta con diferentes equipos de voluntarios organizados milimétricamente a través de un riguroso sistema de turnos. La atención a los beneficiarios se desarrolla semanalmente, todos los martes y jueves en horario de tarde, desde las 18 a las 20 horas en invierno y de 19 a las 21 horas en los meses de verano.


La recepción de productos así como la organización del almacén se desarrolla durante la jornada matinal de los lunes. Los martes por la mañana es el día elegido para la realización de las tareas de limpieza de las instalaciones. El periodo vacacional se establece en función al calendario escolar, quedando recogido sus periodos de duración en el Reglamento de Régimen Interno. 

 

COMPROMISO DE ADHESIÓN.


Cuando una cofradía decide entrar a formar parte de la Fundación Corinto, debe asumir con honestidad y convencido espíritu de servicio los siguientes compromisos. En primer lugar, participar de manera activa en el conjunto general de gastos de mantenimiento de las instalaciones que dispone la Fundación. En segundo lugar, la hermandad deberá aportar un número mínimo de voluntarios al Economato. La cantidad de voluntarios con que cada cofradía decide contribuir es libre, partiendo de un mínimo de un voluntario por cada una de ellas.


Tanto el Economato como la Fundación, soporte jurídico de todo este proyecto, resultan un mero instrumento al servicio de las cofradías que deciden formar parte de él. Cada hermandad es la que envía a sus voluntarios y la que decide quiénes han de ser sus beneficiarios. La ‘Fundación Corinto’ no tiene ningún otro fin, ni se puede dedicar a ninguna otra cosa.


En la  actualidad, el Economato social de cofradías de Málaga se encuentra conformado por veinticuatro hermandades; veintitrés de Pasión y una de Gloria. A las veinte cofradías fundadoras hay que sumarle la incorporación el pasado martes 7 de agosto, de la hermandad del Sepulcro (vigesimotercera) y el 8 de noviembre de la cofradía de la Estrella (vigesimocuarta), como última representante en incorporarse por parte de las cofradías de penitencia. La hermandad de la Virgen de la Cabeza, asentada en la zona de ‘Palma-Palmilla’, se convertía el pasado mes de marzo en la primera hermandad de Gloria en participar de este proyecto social, ocupando el vigesimosegundo lugar dentro de la nómina general de cofradías participantes.



EL APADRINAMIENTO.

 

Las bases de cómo debe llevarse a cabo el apadrinamiento por parte de las cofradías no quedan recogidas ni en los Estatutos de la Fundación ni en el Reglamento de Régimen Interno del Economato. Este apartado pertenece única y exclusivamente a la esfera íntima de cada cofradía. El sistema de ayuda al beneficiario responde, en la mayoría de los casos, a una fórmula ya puesta en práctica desde hace años por parte de la Archicofradía de los Dolores de San Juan, a través de su Bolsa de Caridad. El verdadero éxito de la misma radica en la filosofía a la cual responde: los hermanos de la propia cofradía son los que asumen una cuota mensual para financiar los carnés que la hermandad acredita a través de su Bolsa de Caridad. De esta forma se le ofrece la oportunidad al hermano de base de participar en primera persona de esta iniciativa. Se trata así de ofrecerle a cada cofrade un cauce comunitario y eficaz para compartir con quienes menos tienen, en tanto que la Archicofradía como institución asume en su presupuesto la aportación a los gastos corporativos fijos, relativos a suministros y seguros de la Fundación y el Economato. La hermandad como corporación financia su parte alícuota del coste de mantenimiento de la Fundación, mientras que sus cofrades financian las compras de los beneficiarios que acredita la cofradía. La fórmula ideada por Dolores de San Juan es simple: la institución cofradía ayuda a la institución Fundación mientras que las personas cofrades ayudan a las personas beneficiarias. De esta manera, el sostenimiento del funcionamiento del Economato está garantizado, mientras que la dimensión y la proporción de la ayuda que pueda prestarse a los necesitados por parte de la hermandad depende de la fraternidad y la generosidad que practiquen sus cofrades. Se trata de una aplicación práctica de la llamada corresponsabilidad eclesial, que compromete tanto a las asociaciones católicas de manera corporativa como a cada miembro de ellas de forma individual.

 

A pesar de ser el modelo adoptado por bastantes de las hermandades que constituyen la Fundación, existen cofradías que directamente destinan una partida de su presupuesto anual a sufragar los costes de un determinado número de carnés. Sea como fuere, todas ellas realizan a lo largo del año diversas actividades para potenciar esta actividad en el seno de la vida diaria de su cofradía.

 

FUNCIONAMIENTO: LOS CARNÉS.


Las cofradías son las encargadas de gestionar las solicitudes presentadas y desarrollar el trabajo social que cada una de éstas demanda. Ante cada solicitud de ayuda, el equipo destinado a la acogida por la propia cofradía, representado en la figura de su vocal de caridad en la mayoría de los casos, es el responsable de escuchar a los solicitantes, valorar las necesidades concretas de cada una de las familias, cursar el alta en el Economato y hacer entrega del carné con el que el beneficiario puede comprar por el importe y plazo concebido.


El cómo se da o se deniega un carné queda establecido en el capítulo IV del Reglamento Interno de Funcionamiento, en el que se establecen diversos criterios. Así, los beneficiarios podrán o no ser hermanos de las cofradías integrantes de la Fundación, si bien los cofrades gozan de prioridad frente a quienes no lo son. También pueden ser prestatarios de la asistencia social de alguna de las instituciones integrantes de la Fundación, aunque todos deben reunir los requisitos de que su renta disponible, descontados los gastos de vivienda y suministros básicos, no supere determinadas cantidades calculadas y previstas en función del número de personas que compongan la unidad familiar, según establece el artículo 26 del Reglamento.


Con la finalidad de que la ayuda prestada por cada cofradía sea la misma ante situaciones similares, se procedió durante el periodo de gestación de la idea a la creación de una tabla para equiparar las ayudas a facilitar por cada hermandad en función de la renta disponible de cada familia una vez descontados sus gastos de sus ingresos. Las condiciones que establece esta tabla son revisables anualmente. El carné máximo es de ochenta euros para una unidad familiar de más de seis miembros. El 75% de la financiación del gasto correría a cargo de la cofradía (sesenta euros) y el 25% (veinte euros) a cargo del propio beneficiario.


Los carnés tienen un periodo máximo de vigencia de seis meses, aunque la mayoría de ellos son entregados estableciendo un plazo medio de tres. Son renovables, partiendo de la premisa de que lo que se pretende es que puedan servir de medida de emergencia transitoria para las familias beneficiarias, de forma que éstas no caigan en la exclusión social, pero sin que esta ayuda pueda llegar a cronificarse, colocando a la familia beneficiaria en una situación de dependencia.


El tope máximo de compra por cada carné es variable en función del número de miembros que conformen la unidad familiar, es decir del número de personas que convivan bajo un mismo techo. En el caso de no consumir el importe total de su asignación mensual, el importe restante no se acumula para el mes siguiente. De la misma forma, cada carné  establece un número máximo por compra de determinados productos en función del número de miembros que componen la unidad familiar y ello con el fin de evitar una posible e indeseable especulación mediante su reventa.


 

LOS VOLUNTARIOS.


En la actualidad 400 familias son atendidas por los más de 140 voluntarios que componen la plantilla del economato de las cofradías. Hermanos en su mayoría de alguna de las cofradías patronas, asumen con firme responsabilidad el poder cumplir con los turnos de voluntariado establecido, así como a mantener pulcra confidencialidad sobre los datos que manejan.


El voluntario se compromete a dedicar algo de su tiempo, acaso un par de horas semanales, a servir en el Economato atendiendo a las personas, clasificando alimentos o simplemente barriendo el local. Para poder desarrollar con garantías todas estas funciones, los voluntarios cuentan con diferentes cursos de formación a lo largo del año con los que poder mejorar su labor en el ejercicio de la caridad activa en el día a día del economato. Las primeras jornadas de formación estuvieron organizadas por la Comisión Gestora del Economato y la Fundación en colaboración con la Comisión de Formación de la Agrupación de Cofradías. Estas jornadas tuvieron lugar en la sede de la Agrupación de Cofradías entre los días 14 y 15 del mes de enero de 2011.


Con posterioridad, la Fundación, mediante su Coordinadora de Voluntariado, ha organizado otros tres ciclos de Formación del Voluntariado en julio de 2011, enero y octubre de 2012.


Cabría destacar cómo la edad media de los voluntarios es asombrosamente alta. La media de participantes por debajo de los veinticinco años de edad resulta preocupantemente baja. De la misma forma resulta significativo observar la escasez de miembros pertenecientes a las diferentes juntas de gobierno entre las filas de voluntarios.  La mayoría de estos voluntarios son cofrades de base.

jm
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