Entrevista a Luis Álvarez Duarte

Aprovechando la última estancia del imaginero D. Luis Álvarez Duarte a nuestra ciudad, con ocasión de la presentación de su labor de restauración sobre la Virgen de la Paz, este equipo citó al artista en un enclave singular, la sacristía de los Mártires. Allí pudimos conocer de cerca al artista y descubrir, al mismo tiempo, a la entrañable persona que hay detrás.


Pregunta. Nos gustaría comenzar con el motivo de su estancia en Málaga, la restauración de la Virgen de la Paz. ¿Qué representó esa obra en su carrera?

Respuesa. La Virgen de la Paz es mi ópera prima en Málaga. Todo surge cuando me llama un padre claretiano que estaba en Córdoba y me dice que van a venir a verme gente de Málaga. Para mí fue importante porque vino a visitarme gente como Manolo García Campos, Rafael y Pepe Salcedo o Pepe Claros. Me dijeron que querían una Virgen y tan sólo hablaba el sacerdote que vino con ellos, quien me contaba que la Virgen de sus amores era la Virgen de Guadalupe de San Bartolomé que yo hice. Acto seguido les aconsejé que fuésemos a verla a la parroquia y quedaron encantados, pero yo les dije que no la podía hacer idéntica, aunque sí en ese estilo. Cuando el sacerdote me hizo un guiño de ojo pensé que todo iba bastante bien.


Al rato sonó el teléfono y desde una cabina me decían que venía la gente de la Sagrada Cena de Málaga. Manolo me decía que estaban encantados con que yo les hiciese la talla. Así nació todo. Hay una foto curiosa en la que estoy tallando el Cristo de la Sed de Nervión y la Virgen de la Paz. Todavía recuerdo la presentación en la Agrupación de Cofradías, y la Solemne Bendición en la Parroquia del Carmen. Fue algo inenarrable para mí, un sueño. Venir a Málaga era algo maravilloso y estuve arropado por Lola Carrera en uno de mis peores momentos en los que perdí seres queridos. Me gusta hablar de Lola en presente porque la quiero y la siento como si hubiese sido mi madre, porque me ha guiado y ha sido alguien de mi familia; en definitiva, como una madre.


P. ¿Y en cuanto a la restauración en sí?

R. Pasan los años y se me encarga el misterio. Hace unos 20 años vine a Málaga y me dijo Lola Carrera que viese el misterio y la Virgen. Al verla me percaté de que tenía unas manos muy cambiadas, así como también unos labios bastante diferentes. Del mismo modo también tenían el Cristo y los Apóstoles un lavado blanco nuclear sin forma ni policromía alguna. Un día, estando en Jaén en la bendición de la Virgen de las Siete Palabras de la Expiración, me encuentro a Rafael López Taza y me comenta que le gustaría que la Virgen de la Paz estuviese así. Rafael era muy joven y me contaba que quería luchar por su hermandad. Y así llegó el momento actual en el que se me encarga la restauración, con Rafael López Taza como hermano mayor, hace un año aproximadamente. Fue él quien me pidió que ejecutase la restauración de todas las imágenes.


P. ¿Podría hablarnos de los detalles de este trabajo?

R. La Virgen ha estado desde abril hasta septiembre en mi taller y el Cristo acaba de llegar para tenerlo listo para la próxima Cuaresma. Una vez que pase la Semana Santa de 2013, los apóstoles irán llegando a mi taller de tres en tres para ponerle la pátina en verano. En la presentación se va a ver a la Virgen de la Paz, que sigue siendo Ella sin ningún tipo de retoque, sólo con la restauración que era necesaria hacerle. Lo que no engaña es una foto en blanco y negro, así se puede comprobar que no hay ningún tipo de retoque de gubia. El respeto tiene que empezar por mí mismo. También quiero dejar claro que hoy estoy en Málaga, donde me siento como en mi casa. Como suelo decir, la alternativa la tomé en la Maestranza de Sevilla y en la Malagueta me confirmé.


P. Referente al misterio de la Sagrada Cena, ¿cuáles serán las tareas que se llevarán a cabo en las imágenes del Señor y del grupo escultórico? ¿Lo que se hará es una nueva policromía?

R. El Señor de la Cena necesita una restauración. Cuando lo hemos desnudado vimos que tenía una cara plana, que no tiene contraste. Es más, el lóbulo de la oreja estaba policromado como tal y se lo han pintado como pelo. Al Cristo se le va a hacer un arreglo en la pierna izquierda porque tiene un desajuste; las manos las tiene bastante bien, y en cuanto a los brazos los tienes fenomenales. Se le va a hacer una policromía íntegra en la morfología del Cristo. Tengo una fotografía en color, que me va a servir mucho, de la época de la hechura del Cristo de un amigo que hacía fotografías ya en color por aquella época.


P. Ya vemos que no encontró las imágenes en un estado muy de su agrado. Nos gustaría saber si otras obras suyas en Málaga se encuentran en un estado adecuado.

R. Hay una Virgen mía que es María Santísima del Monte Calvario. Ahí se han portado muy mal conmigo, porque no se ha restaurado la policromía sino que se ha cambiado. Todavía si la Virgen hubiese ganado con una policromía maravillosa lo hubiese visto bien. Cuando se toca una obra hay que hacerlo de forma sublime, si no es mejor no tocar nada. Es una espina que tengo.


En cuanto a otras imágenes, la Virgen de la Merced es un gozo cuando la veo. Lo mismo puedo decir del Cristo de la Esperanza en su Gran Amor, la Virgen de la Salud, o la Virgen de la Paloma a la que le hice una limpieza y que está fenomenal.


P. Como académico de Bellas Artes, ¿considera que se actúa correctamente en estos casos?

R. Yo tengo mi defensa no sólo para obras capitalinas, sino de cualquier pequeño pueblo. Cuando yo era pequeño, con diez o doce años, que estaba con Eslava o Buiza entre otros muchos, yo veía que entre ellos había una especie de pacto entre caballeros porque ninguno tocaba la obra de nadie, se tenían un gran respeto. Eso se ha perdido totalmente. Yo no hablo mal de nadie y si de mí se habla me da igual. Todos nos equivocamos, pero hay que tener respeto empezando por uno mismo. No me puedo permitir retocar una Virgen simplemente porque la hiciese con mucha menos edad y experiencia que la que puedo tener ahora. Por gusto no se puede tocar una imagen hasta que la junta de gobierno me lo pida, y en ese caso, yo diré sí o no. Que te toquen una imagen tuya es como tocar a un ser querido, es algo que se siente y duele muchísimo porque soy imaginero pero antes soy creyente.


En el caso de la Sagrada Cena, sí quiero decir que Rafael López Taza es una persona con un valor muy grande, un luchador en la vida de su hermandad para llegar hasta aquí, para ponerla en el lugar que se merece.


 

"Cuando se toca una obra hay que

hacerlo de forma sublime, si no mejor no tocar nada"


P. ¿Qué nos diría de la Virgen del Gran Poder y la Virgen de Consolación y Lágrimas?

R. Respecto a la Virgen del Gran poder, si le hubiesen hecho una maravilla hubiese estado de acuerdo, pero ha perdido mucho en la policromía. Con las restauraciones se me cuelga en ocasiones injustificadamente un Sambenito por retocar imágenes y sé que no es así. El río siempre viene al río y a cada uno lo pone en su sitio.


P. Sigamos hablando de su faceta restauradora. También  gracias a Lola Carrera le llega el encargo de restaurar a la Esperanza. ¿Cómo lo recuerda?

R. Yo pedí hacerme hermano de la Esperanza porque es una Virgen con una impronta maravillosa. Además puedo certificar que, aunque no haya papel de por medio,  es una obra de Pedro de Mena. Es una Virgen portentosa porque tiene unos ojos de cascarilla verdosos grises con una mirada perdida… Es una imagen casi impresionista porque al verla tiene mucho poderío, está muy viva. Me recuerda mucho a la Esperanza Macarena porque te pone los vellos de punta con esa fuerza hiriente en la mirada. Cuando le vi la cascarilla por dentro policromada, que insisto es de Pedro de Mena, me dije que cómo podía haber hecho él eso tan brillante. Es una Virgen maravillosa. Creo que gracias a mi intervención es más de Pedro de Mena que nunca. Como anécdota os diré que en Cuenca, en concreto en la Catedral, vi una Virgen de Pedro de Mena muy parecida a la Esperanza. Una auténtica maravilla.


P. ¿Qué nos podría decir de aquella primera intervención en 1969?

R. Duró un mes y medio. Yo venía a Málaga con Gómez Raggio al Club Mediterráneo. Por las tardes y por las mañanas cogía mis trabajos de algunos puntos de la provincia y aproveché para restaurar a la Esperanza, la Virgen de la Piedad de Vélez-Málaga y algunas otras obras. Mientras vivía mi  maravillosa vida estival aquí, tenía en la Plaza de las Flores un estudio improvisado para acometer las restauraciones.


Cambié mucho la posición de sus lágrimas. Más o menos se le quitó una o dos y se le dejaron las cinco que tienen. Cuando personas tocan a una imagen, independientemente de la buena fe que se sabe que se tiene, la tocan equivocadamente si no son personas cualificadas. La Virgen no tenía bien puestas las lágrimas y ahora las tiene engarzadas en la madera y están hechas de cristal de roca.


En cuanto a la morfología de la Virgen es como todas las de Pedro de Mena de vestir o muchas antiguas. Desnuda está preciosa y con la peluca está impresionante con su pelo natural. La primera peluca la encargó Lola Carrera y los mismos especialistas sucesores de esa casa le hicieron la  actual que es una maravilla.


P. ¿Cuánto hay de la policromía antigua?

R. La Virgen tenía una pequeña porrita en la nariz que era pasta, tenía una policromía rosa fuerte, otra gris y la que tenía de toda la vida. Lo que se ha hecho ahora es una repolicromía. La policromía que tiene ahora es la que yo le di en el año 1969 con unas técnicas más avanzadas. En las manos no le he quitado los besos, pero le he pasado una resina para que no vaya a más. Eso es algo que no se puede quitar. Soy totalmente partidario de que permanezcan así porque es la religiosidad popular, son cosas que no se puedan quitar, no se pueden tocar. Si eso fuese así habría que cambiar el talón del Cristo del Gran Poder a menudo.


P. Hablando del Señor del Gran Poder, tras aquel incidente, ¿cómo recuerda esos días?

R. Eso fue horrible. Sanar al señor fue bonito pero desagradable para cualquier imagen, más aún si hablamos de una talla con la envergadura del Gran Poder. Fue muy triste ver como una persona de dos metros se subió con la intención de destruir a la talla, porque su fin era tirarlo desde la altura a la que está el Cristo en su basílica. En el video privado que tiene la Hermandad de las cámaras de seguridad se puede comprobar como el vándalo entró y se asomó para ver si había suficiente gente como para llevar a cabo su plan. Con esto quiero decir que su intención era claramente que mucha gente viese aquel esperpento. Dio la casualidad de que dos policías que estaban en la basílica fueron los que lo detuvieron. Recuerdo que estaba en la playa y recibí más de treinta llamadas perdidas. No tenía ni idea de lo que estaba pasando y la Hermandad me pidió que fuese urgentemente para restaurarlo en el momento aunque era imposible, así que tuve que llevármelo al taller porque era imposible hacerlo en el momento. Me dolió mucho ver la imagen así. Eso sí, estoy encantado de haber sido el encargado de sanar al Señor del Gran Poder, pero quiero advertir a las hermandades que tengan cuidado con sus imágenes porque estamos cada día más expuestos a que ocurran este tipo de cosas.


P. Hablemos ahora de su obra recientes en la última década. ¿Se podría decir que hay más dramatismo? ¿Y qué decir del nuevo recurso del cristal en las gotas de sangre?

R. En mi trabajo siempre he tenido devoción al arte y la imaginería. Es muy importante la estabilidad de tu vida; aunque has perdido muchas cosas también lo tienes todo con una familia maravillosa y muchos amigos en Andalucía. Me gusta crear siempre algo nuevo cuando me meto en mi taller para hacer un Cristo o una Virgen. Cuando me llamaron de Hellín, en Albacete, sentí algo especial. Querían un Cristo orante y recuerdo que en la bendición le cantó dos saetas Diana Navarro. Me metí en faena y la verdad es que cuando se terminó se expuso en la basílica del Cachorro. Reconozco que al ver a todos los medios me asusté porque le di mucho realismo y gustó. Fue un antes y un después.


En cuanto al Cristo de la Buena Muerte, intenté que no tuviese nada que ver con ninguno de los Cristos que hice antes como el de la Trinidad, el Cristo de la Buena Muerte de Algeciras, el Cristo de las Cinco Llagas o el de la Sed. El Cristo ha sido un éxito y gustó muchísimo. En cuanto al recurso de la sangre de cristal viene de unos crucifijos de marfil del Vaticano, no es algo inventado por mí pero lo he intentado perfeccionar.


P. ¿Qué hay de la Reina de los Ángeles para la hermandad de Llagas y Columna?

R. La estoy tallando actualmente. Por el momento tengo lista la cabeza muy adelantada. Será una dolorosa única y muy distinta a todo lo que he hecho hasta el momento. Va a tener el aspecto de una señora joven, no muy mayor. Tiene una expresividad muy distinta. Será una imagen suave pero con potencia y fuerza en los ojos; dulce pero fuerte, capaz de clavar la mirada. En cuanto a la llegada a Málaga me la pidieron para el 2013 y en eso estamos trabajando.


También me ha pedido una imagen para Málaga una familia de aquí con la advocación de Esperanza de Guadalupe. Va a ser una Pro-Hermandad y tendré lista la talla para el año 2014.


 

"Creo que gracias a mi intervención

la Virgen de la Esperanza

es más de Pedro de Mena que nunca"


P. ¿Cómo es el día a día en el trabajo de Luis Álvarez Duarte?

R. Muchas veces tengo los brazos que ni me los noto, pero soy una persona muy activa que disfruta mucho con la imaginería, porque es mi vida. También tengo sesiones en la Academia, muchas veces tengo que ir a dar clases en Madrid o Valencia. Cuando me meto en mi estudio, que tampoco es demasiado grande, es como mi pequeño convento. Lo tengo lleno de espejos para medir las distancias. Estoy muy feliz con lo que hago.


P. ¿Qué ilusión le mueve a trabajar como el primer día?

R. La misma ilusión que desde pequeño. No me gustaría que me quitasen al niño que llevo dentro, no por mí, sino para agradar a los demás. Me gusta que disfruten de mis obras e intento superarme cada vez más. Que una Real Academia de las Bellas Artes te incluya como único imaginero fue algo impresionante.


Estoy muy contento con la obra que tengo en España, en Andalucía y en Sevilla. Es más, en la capital me han dedicado una calle. Yo la quería en mi barrio humilde donde yo he sido muy feliz. Son muchas cosas y muy bonitas las que estoy viviendo en los últimos años.


P. ¿Como es el Duarte que desconocemos? Nos referimos a su obra no religiosa: Retratos, terracotas, temas populares...

R. Es bonito, porque me siento imaginero, pero todo empezó cuando me fui al Palacio de la Zarzuela a hacer bustos de la Casa Real. Me llaman los Duques del Infantado y al llegar al aeropuerto de Barajas me reciben con un Rolls-Royce. Al llevarme a una casa palacio inmensa cerca de calle Bailén me quedé un poco anonadado, acordándome de mi gente y mis amigos. Allí conocí gente impresionante y maravillosa, pero había algo que me inquietaba. Investigando, vi que había una actuación de “Los hermanos Reyes y el chato de la Isla” y fui a escucharlos porque era algo maravilloso en plena capital de España. Al irme al tablao conocí mucha gente y muchos artistas de toda Andalucía, y tanta nostalgia me inspiró para hacer una gitana lotera embarazada con un niño colgado detrás. Tuvo mucho éxito, y luego acabé haciendo muchas esculturas de temas costumbristas de nuestra tierra, de Andalucía.


Cuando llego a Sevilla a la vuelta, que no podía más sin mis imágenes y mi estudio, empecé a pensar en qué modelar y muchos periodistas me preguntaron cómo había sido esto de hacer  costumbrismo. Yo les dije que las obras habían salido del amor a mi tierra, en Madrid. En aquel momento ninguna galería de arte me quería, pero sí hubo una en pleno centro que sí estaba interesada en mi obra. Les hice un Ecce Homo y una Virgen y fue todo un éxito. Estaba un tanto asustado por la crítica de la prensa al día siguiente, pero consiguió tener bastante aceptación. Se vendió todo y tuve que reponer de piezas numeradas porque vinieron de muchos sitios. Desde ahí pasé a Nueva York y otras muchas ciudades pero comencé en Sevilla. Después vinieron a mí muchas galerías que al principio no quisieron mis obras pero en la vida hay que ser fiel, y ya sólo confié en aquellos que sí confiaron en mí al principio.


P. Háblenos de esa otra obra, la escultura en el paisaje urbano.

R. Aquí en la plaza de la Constitución tengo el busto del Nazareno del Paso por el Aniversario. Le dije a la hermandad que se podía hacer un monumento a Mariano Benlliure y al Cristo y pensé que estaría bien ponerle un paisaje romántico de Málaga con Santo Domingo a lo lejos, en lugar de hacer algo más plano.


Por otro lado, lo del monumento a Lola Carrera lo he hecho con mucho cariño. El único problema es que en un boceto no iba la escultura de una forma tan chata e iba acompañada con un nazareno, que es el nazareno verde. Tiene también un árbol detrás que tapa demasiado, era algo que debería haber ido más vistoso. El sitio sí me encanta porque está preparada para ver salir cada Jueves Santo a su Esperanza. Lola vivía por y para su Virgen de la Esperanza. Viví con ella momentos maravillosos. Todavía recuerdo cuando le dieron la medalla de oro en la Esperanza Macarena y me contaba cuando se hizo hermana desde muy pequeña porque se lo pidió a su padre.


De las últimas cosas que he hecho en esta materia ha sido la escultura a Manolo Vázquez que estaba frente a la Maestranza. Cayetana, la Duquesa de Alba, también quería que yo le hiciese una escultura de ella pero Sebastián Santos ha hecho una obra muy digna aunque siempre le digo que yo la quiero hacer muy castiza. También me pidió Cayetana que yo le hiciese algo para donde ella vaya a descansar por siempre el día que llegue, Dios quiera que sea muy tarde. Lo digo públicamente porque, aunque me han llamado muchos medios para decirlo, nunca quise desvelarlo hasta que ella misma lo hiciese, y como ya lo dijo, sí lo puedo contar abiertamente. Cayetana es una persona que ama a Andalucía y a Sevilla por encima de todas las cosas.


Para concluir me gustaría aclarar que hago lo que puedo en escultura profana y costumbrista, pero la imaginería es lo que ocupa mis manos, mi trabajo y mi corazón. Quisiera en Málaga hacer alguna antológica mía.


P. Si pudiera repasar toda su trayectoria, ¿qué le diría al joven Duarte, le animaría a hacer las cosas del mismo modo?

R. El consejo que le daría es trabajar, estudiar mucho, viajar a países donde se puede aprender mucho como Italia y, sobre todo, formarse siempre. No creer nunca que por hacer una talla muy bonita de joven uno ya puede considerarse artista. El imaginero puede ser escultor, pero un escultor es muy difícil que se imaginero.


P. ¿Sigue la trayectoria de los jóvenes artistas malagueños?

R. Los sigo de todos. Me encanta el bordado malagueño. Juan Rosén se vino a Sevilla con Esperanza Elena Caro, quien lo atendió como a un hijo. Aquí, en Málaga, hay gente maravillosa en el bordado. También vi cosas maravillosas de imaginería de un joven de Málaga como José María Ruiz Montes. Me encanta ver que hay jóvenes artistas maravillosos en todas las capitales de Andalucía. Tenemos dos costas impresionantes, unas capitales maravillosas y una historia envidiable.


Fotografía: Álvaro Simón Quero.

Un Cristo: El Cachorro.

Una Virgen: La Esperanza.

Un Cristo hecho por Duarte: El Cristo orante de Hellín de Albacete y el Cristo de la Sed de Sevilla.

Una Virgen hecha por Duarte: Guadalupe o la Paz.

Una imagen secundaria de la Semana Santa en el mundo: el romano de la Sentencia de la Macarena o el Santo Entierro de Astorga de Sevilla.

Un trono: el de la Virgen de la Paloma.

Un paso: el de la Virgen del Patrocinio de Sevilla.

Una marcha: Soleá dame la mano.

Una calle: Juan Manuel Rodríguez Ojeda en Sevilla.

Un artista con mayúsculas: Fidias, el primer imaginero.

Una ciudad donde perderse: Málaga y Sevilla.

jm
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